Quien no se ha sentido atraido por el hechizo de la luna,
bajo su luz radiante que llena el ambiente de un romanticismo inigualable





sábado, 25 de agosto de 2007

La Luna (Jaime Sabines)

La luna se puede tomar a cucharadas
o como una cápsula cada dos horas.
Es buena como hipnótico y sedante
y también alivia
a los que se han intoxicado de filosofía.
Un pedazo de luna en el bolsillo
es mejor amuleto que la pata de conejo:
sirve para encontrar a quien se ama,
para ser rico sin que lo sepa nadie
y para alejar a los médicos y las clínicas.
Se puede dar de postre a los niños
cuando no se han dormido,
y unas gotas de luna en los ojos de los ancianos
ayudan a bien morir.

Pon una hoja tierna de la luna
debajo de tu almohada
y mirarás lo que quieras ver.
Lleva siempre un frasquito del aire de la luna
para cuando te ahogues,
y dale la llave de la luna
a los presos y a los desencantados.
Para los condenados a muerte
y para los condenados a vida
no hay mejor estimulante que la luna
en dosis precisas y controladas.

3 comentarios:

Luna Hechicera dijo...

Si la belleza...

Masy dijo...

hay la luna, nos recuerda que la noche brilla!!
tu blog esta muy bonito!
saludos,

Luna Hechicera dijo...

Porque cuando se apagan todas las luces y todos duermen ya, hay una luz que permanece encendida y te recuerda que alguien guarda tu sueño